COBOCE Construcciones cumplió 22 años el 1 de noviembre de 2016. Su actual gerente, el arquitecto Remy Martínez, dijo que los objetivos trazados por esta unidad de COBOCE Ltda fueron cumplidos y hay un norte para seguir adelante.
Esta empresa es una de las unidades que aporta de gran manera al desarrollo de la región con la construcción de caminos y viviendas.
Construcciones apoya a las otras unidades al utilizar productos de COBOCE para la edificación de sus viviendas, por ejemplo cemento y yeso de Irpa Irpa, piso y revestimientos de cerámica, tejas y ladrillos de Ceramil y ventanas metálicas de Metal.
Y para la construcción de las carreteras se utiliza cemento y hormigón premezclado de COBOCE.
Esto hace que el apoyo entre unidades sea mutuo y continuo.
Esta unidad ofrece al mercado dos tipos de productos. En esta perspectiva construye y vende pavimento rígido para calles, avenidas y carreteras, promocionando de esta manera el cemento y las ventajas de calidad y mayor durabilidad que tiene este tipo de pavimento. A lo largo de su historia ha construido urbanizaciones con precios accesibles a la población.
CARRETERAS
Uno de los rubros importantes de COBOCE Construcciones, es la construcción de vías requerida por la Gobernación, Alcaldía o por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).
De acuerdo a la hermenéutica de trabajo, el proceso de venta comienza cuando alguna de estas entidades tiene la necesidad de convocar a distintas empresas constructoras para la ejecución de obras. Se prepara el pliego de especificaciones y adjunta el diseño del proyecto que quiere que se construya.
Inmediatamente, consigue el financiamiento para pagar la misma, en ese aspecto hay tres modalidades de pago: la primera es con los recursos propios de la entidad que requiere la obra, la segunda es con la intervención de un tercero, en este caso puede ser la banca privada y, por último, con el financiamiento propio de la empresa ofertante.
Toda esta información es publicada en los medios de comunicación y a través de una gaceta, para que, posteriormente, participen todas las empresas interesadas y que cumplen con las condiciones que solicita la convocatoria.
Posteriormente, se prosigue con la parte técnica en la cual los interesados deben empezar a trabajar sobre el proyecto, para hacer una oferta de precio y tiempo que debe estar regida según los parámetros de licitación.
Luego de esto la empresa constructora presenta su oferta con una boleta de garantía que demuestra la seriedad de la propuesta, después se debe esperar a que la Comisión de Calificación evalúe y califique cada una de las propuestas para posteriormente dar a conocer al ganador. Una vez que se da a conocer quién es el ganador de la licitación las demás empresas constructoras tienen tres días para hacer una impugnación, pero si esta no existe se prosigue con el proceso de contratación y la empresa constructora ganadora presenta sus documentos originales, boletas de garantía y tiene un plazo de 15 días para instalarse en el lugar de la obra. Es así como COBOCE Construcciones, en consorcio con la empresa ECCSA COBOCE participa en diferentes proyectos.
El Gerente está conforme con los objetivos cumplidos
El gerente de COBOCE Construcciones, Remy Martínez, está satisfecho con el trabajo de la unidad que dirige. Ocupa la gerencia desde febrero de 2013.
Dijo a OPINIÓN que lo más importante es haber cumplido los objetivos iniciales impulsados por el visionario Jaime Méndez Quiroga. “Él nos dijo una vez que COBOCE tiene todo el potencial para crecer en diferentes áreas. Planteó soluciones al problema habitacional en Bolivia”. Y a partir de ello se empezaron a diseñar y ejecutar nuevos proyectos.
Con esa perspectiva, se inició la primera gran obra en la jurisdicción de Sacaba, en el lugar conocido como Bella Vista. En esa zona se vio la necesidad de edificar casas que sean dignas y con la posibilidad de acceder a créditos bancarios. Fue en ese momento, hace más de 22 años, que empezó la idea de lanzar la empresa constructora.
Antes de que se fundara como unidad, cuenta el gerente, se construyó la Galería Chicago y la remodelación del Banco de la Comunidad. Se hizo un trabajo interesante por el reto de que era una obra antigua. “Esta remodelación ha sido uno de los emprendimientos más interesantes y bonitos que se ha hecho porque era una casona con muchos años con muros de 60 centímetros de grosor”.
Después de esas primeras obras, saltamos a la construcción del Edificio Libertador, una obra de 15 pisos, pues se trata de la segunda experiencia en Cochabamba en hacer una edificación con pilotaje a nivel de cimientos. El primero en usar este sistema fue el edificio Los Tiempos.
Fue la primera vez que COBOCE estaba ingresando a la construcción en esa escala mayor logrando que la empresa tenga una rentabilidad importante.
Los primeros departamentos que fueron construidos por esta unidad tenían 160 metros cuadrados (los más chicos). Los demás fueron edificados en 210 metros y los dos primeros penthouses cada uno sobre 420 metros cuadrados. Estos productos, según el gerente, fueron vendidos en tiempo récord.
Recuerda que las obras más importantes eran el Edificio Libertador, el Fondo de la Comunidad, Condominio de Bella Vista donde se experimentó por primera vez hacer el pavimento rígido. Esa experiencia sirvió para que la empresa siga creciendo.
También se han construido otras obras como los condominios Santa Rosa, Cristembo, Tunari, entre otros.
GRANDES OBRAS
Para el gerente Remy Martínez, una de las obras más importantes es la construcción que se está realizando en lo que se conoce como el Parlamento Andino de Unasur. COBOCE Construcciones ejecuta el Centro de Convenciones que está conformado por una sala múltiple, un auditorio y una plaza de comidas. En total se trata de al menos 18 mil metros cuadrados de construcción. Aparte se ha instalado una planta de hormigón para atender de forma directa el requerimiento del proyecto y de los otros campamentos.
Buscador
09 noviembre 2016
08 noviembre 2016
El metro cuadrado está hoy entre $us 700 y 1.750
La construcción de un metro cuadrado en un inmueble puede costar, al momento, entre $us 700 y 1.750 en el eje troncal de Bolivia, informó el presidente de la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), Davor Vargas.
“El costo del metro cuadrado (m2) en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz está entre los $us 700 y los 1.750, dependiendo el lugar de la edificación y la calidad de los materiales —lujoso, estándar o de interés social—”, afirmó el ejecutivo y agregó que en este valor “también influye el costo del terreno”, que ha tenido “una elevación constante últimamente”. Según datos proporcionados en diferentes oportunidades por Christian Eduardo, extitular de la Caboco, la edificación de un metro cuadrado tenía un precio aproximado de entre $us 200 y 250 en 2009 y de entre $us 450 y 500 en 2013.
Hoy, en Santa Cruz, “el metro cuadrado está entre $us 250 y 550 y puede llegar a 1.000 si se ponen materiales importados como el granito”, afirmó Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz (Cadecocruz).
En tanto que en Cochabamba, el costo del metro cuadrado construido “está bastante alto, entre $us 750 y 800 en el caso de un departamento promedio”, afirmó a su vez Antonio Siles, presidente de la Cámara de Construcción de ese departamento.
“Si alguno quiere construir en terreno propio, el metro cuadrado le sale (menos), de $us 450 a 500”, indicó.
Inversión pública por región
Cochabamba concentra el mayor monto de inversión pública en infraestructura ($us 1.393,2 millones), le siguen Santa Cruz (1.077,3 millones), La Paz (901,5 millones) y Tarija (779,8 millones), según la Caboco.
Casi medio millón de obreros en el sector
La mayor demanda de mano de obra en la construcción ha hecho que en los últimos años más personas se dediquen a esta actividad, llegando a sumar al menos 479.000 hasta el año pasado.
Un estudio sociodemográfico de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) da cuenta que en el país hay “479.000 trabajadores constructores”, 12.000 de los cuales están afiliados a la Confederación Sindical de Trabajadores en Construcción de Bolivia, informó el secretario ejecutivo de esa organización, Valerio Ayaviri.
La mayor parte de los obreros del sector está en la sede de gobierno y la capital cruceña. “En La Paz hay entre 110.000 y 120.000 trabajadores, en Santa Cruz entre 125.000 y 130.000 y en Cochabamba unos 90.000”, indicó.
LABOR. “Un 25% de los 479.000 trabajadores que hay en el país son mujeres”, destacó.
Ayaviri reconoció que los jornales que cobran los obreros del sector, que afirma fueron consensuados con la Cámara Boliviana de la Construcción (Caboco), “están bien”, aunque los trabajadores quieren cobrar más, porque las fuentes de trabajo generadas en el rubro “no son permanentes”.
“Estamos haciendo un estudio para actualizar los precios unitarios de hoy con los ministerios de Trabajo, Empleo y Previsión Social y Obras Públicas, Servicios y Vivienda, y con la Caboco”, adelantó el Secretario Ejecutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores en Construcción de Bolivia.
El costo de la construcción, el más alto desde 2006, se estabiliza
La construcción en Bolivia marcó en junio un nuevo récord en sus costos impulsado por el ascendente valor de la mano de obra y los precios de los materiales. No obstante, la tendencia al alza comienza a ceder debido a la situación de la economía del país.
El Índice del Costo de la Construcción (ICC) anual, que mide la variación de precios de un periodo a otro, la mano de obra y otros insumos necesarios para el sector, subió en la última década de 120,9 puntos en 2006 a 197,48 el año pasado.
Espere…
De acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el indicador, ya desglosado de forma trimestral, llegó entre abril y junio de esta gestión a 202,36 puntos, cifra que supera la anterior marca histórica, alcanzada en los últimos tres meses de 2014 (200,09).
El ICC “ha tenido en los últimos años una tendencia creciente por efecto del incremento de los precios de los diferentes materiales empleados en la construcción”, principalmente los derivados del acero, y por los “incrementos en la mano de obra por disposiciones laborales emitidas por el Gobierno”, informó a La Razón Davor Vargas, titular de la Cámara Boliviana de la Construcción.
“Más que los materiales, ha subido el costo de la mano de obra”, subrayó a su vez Javier Arze, gerente general de la Cámara de la Construcción de Santa Cruz.
TENDENCIA. La información del INE detalla que, en la última década, el precio de los materiales y las remuneraciones, respectivamente, se incrementó en promedio en 35% y 160,8% en La Paz, en 48,5% y 143,2% en Cochabamba y en 55,2% y 159% en Santa Cruz.
Valerio Ayaviri, secretario ejecutivo de la Confederación Sindical de Trabajadores en Construcción de Bolivia, detalló que por día el jornalero recibe una paga de Bs 100, el ayudante entre Bs 110 y 120 y el maestro de primera entre Bs 170 y 180, emolumentos que varían “un poco” en cada departamento.
“Un maestro pintor, un maestro de obra fina, un maestro cepillador de primera cobran entre Bs 140 y 150 en Cochabamba, unos Bs 160 en La Paz y entre Bs 170 y 180 en Santa Cruz”, afirmó.
“Un maestro albañil gana entre Bs 140 y 150 el jornal, un ayudante más o menos Bs 100 y un peón entre Bs 80 y 90. Los especialistas cobran la mayoría de las veces por metro cuadrado instalado”, afirmó por su parte Antonio Siles, titular de la Cámara de la Construcción de Cochabamba.
“La mano de obra en la construcción es la mejor pagada en Bolivia” respecto a otros países. El jornal “está entre Bs 180 y 220 más o menos”, indicó Arze.
La creciente inversión estatal en infraestructura y los créditos de bajo interés para la edificación de viviendas de interés social impulsaron, entre otros factores, el crecimiento del sector en los últimos años, lo que le permitió expandirse siempre por encima del avance del Producto Interno Bruto del país, una situación que, según Vargas, se mantendrá este año, pese a la desaceleración de la economía.
Este año, el Gobierno revisó a la baja dos veces la perspectiva de expansión del Producto Interno Bruto nacional, de 5,1 a 5 y a 4,7%.
“Actualmente los precios se encuentran prácticamente estabilizados y se percibe que continuarán con esta tendencia en el futuro inmediato”, sostuvo Vargas.
Los precios de los inmuebles “ahora están bajando un poco, porque si antes un departamento de 120 metros cuadrados costaba, por decir, unos $us 150.000, al momento se está vendiendo en un poco menos porque hay mucho edificio, mucha construcción”, dijo Eloy Quino, presidente de la Asociación de Propietarios de Bienes Inmuebles de La Paz (Aprobin).
“Hay una desaceleración notoria este año”, dijo a su vez Siles.
“Las empresas que hacen obras en el sector público se han visto afectadas en muchos casos por retrasos en los pagos de planillas. Eso también está afectando mucho la dinámica (en el rubro) y no hay lo que genera la construcción, que es empleo, movimiento de dinero, liquidez” y otros, apuntó.
Actores
Valerio Ayaviri
‘Las empresas no cumplen con la carga social’
“Ha ido pues incrementando (el costo de) la mano de obra en la construcción. Y eso para nosotros está bien, aunque los compañeros quieren cobrar más, pero el cliente siempre pide una rebaja.
Pero lo que sí está en contra de los trabajadores del rubro es que las empresas no van cumpliendo con la carga social de los obreros, ese es el tema”.
Davor Vargas
‘Planteamos varios ajustes normativos’
“Para facilitar la presencia de empresas nacionales en la ejecución de proyectos (públicos) de infraestructura, planteamos varios ajustes normativos indispensables relacionados con la regulación a la participación de firmas extranjeras, reajuste de precios, garantías, temas laborales, tributarios, solución de controversias y otros”.
07 noviembre 2016
Los informales dirigen gran parte de las construcciones
Los ingenieros civiles, especializados en cálculos estructurales, estiman que solo alrededor de un 20% de todas las construcciones que hay en la ciudad (edificaciones grandes y pequeñas) cuentan con la verificación de sus planos y dimensiones, datos necesarios para garantizar que no existan inconvenientes posteriores, como los que vienen ocurriendo en la ciudad por la intensidad de los vientos.
Los profesionales aseguran que los obreros informales, que edifican estructuras basándose en la experiencia y el trabajo diario, han ganado una batalla en la que prima el ahorro económico por encima de la reducción de los riesgos para no lamentar accidentes.
“Estamos en un riesgo latente”, aseguró el ingeniero Eliot Zambrana Vargas, que reconoció que la informalidad le ganó terreno al trabajo profesional.
Según los datos de Zambrana, especializado en el cálculo estructural de edificaciones, al mes la Sociedad de Ingenieros de Bolivia (SIB), filial Santa Cruz, revisa un promedio de 50 planos de obras; sin embargo, esta cantidad equivale al 20% de las construcciones que se realizan en la capital cruceña.
“No se toman previsiones adicionales. El problema es que no se toman en cuenta los factores de control. Hay mucha informalidad en las construcciones”, afirmó Gonzalo Saavedra, ingeniero especializado en cálculo estructural.
Para Saavedra, los dueños de las obras siempre buscan economizar el costo de las construcciones, sin tomar en cuenta que en una ciudad donde los temporales son frecuentes y las ráfagas de viento superan los 100 km/h, las edificaciones deben planificarse para evitar inconvenientes.
Experiencia laboral
“Nosotros hacemos las estructuras basados en los pedidos de la gente”, comentó Hipólito Herrera, un hombre que tiene su negocio de estructuras metálicas en la zona de Alto San Pedro.
Hipólito aprendió a domar el metal, que convierte en tinglados, escaleras y barandas, de su hermano Diego. “No estudié nada, pero sé hacer mi trabajo”, enfatizó el hombre, que al igual que Jaime Morón, dueño de una tienda de estructuras en la Villa Primero de Mayo, señaló que los ingenieros son muy ‘careros’ y por eso la gente los prefiere.
El secretario general del Colegio de Arquitectos, Rodrigo Urzagasti, coincidió con los dos ingenieros sobre la informalidad en las construcciones y dijo que esto se vive más en la urbe que está fuera del cuarto anillo, “allí aún hay una ciudad que está en obra gruesa”.
“No estamos preparados para eventos climáticos extremos”, aseguró Urzagasti
Estamos en transición de seco a húmedo
Danilo Pomier, pronosticador del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), dijo que Santa Cruz se encuentra en una etapa de transición, de la época seca a la húmeda, por ello hay bastante ventarrón.
“Los temporales que se han venido dando en el departamento no son parte de ninguna situación climática anómala”, aclaró Pomier y añadió que la intensidad promedio de los vientos en la ciudad sufre variaciones cada vez que ingresan los frentes fríos.
Cristina Chirinos, meteoróloga del Senamhi Santa Cruz, dijo que luego de haber realizado un estudio sobre la intensidad de las ráfagas de viento desde 2013 en el departamento, se pudo establecer hasta 2015 que el promedio de la intensidad de las ráfagas es de más de 80 km/h.
“El pico más alto de intensidad de una ráfaga que se vivió en Santa Cruz fue en septiembre de 2013, con 111 km/h”, precisó Chirinos y añadió que septiembre y octubre son meses donde mayor fuerza tienen los vientos en la ciudad.
05 noviembre 2016
Construir en lugares peligrosos
A pesar de las desgracias ocurridas en los últimos tiempos en la ciudad de La Paz, uno se pregunta por qué muchas personas siguen construyendo casas en terrenos donde corren peligro y no toman en cuenta su seguridad personal y menos familiar.
También es cierto que cada vez es más difícil conseguir terrenos donde construir por el gran número de personas que viven en la ciudad Maravillosa y sus posibilidades de expansión van por tres opciones: hacia el norte, en dirección a la Cordillera, por Río Abajo (zona sur), donde desde hace años duerme el sueño de los justos la carretera Cochabamba-La Paz e incluso los puentes se encuentran en franco deterioro.
Caso contrario los paceños se extenderán hacia el Altiplano, sin embargo, esta situación no frenan las construcciones improvisadas en terrenos peligrosos y cada vez los cerros son cercenados como en el sector de Llojeta, Mallasa, Vino Tinto, Plan Autopista, la misma zona sur y otros.
En las laderas desaparecen los pocos eucaliptos que quedan en la ciudad y aparecen casas de pisos, sin tomar en cuenta del peligro que podrían confrontar en cualquier lluvia, que por lo general provocan riesgo de un derrumbe o un deslave, aunque se tomen algunas medidas de prevención, pero ante la naturaleza sería mejor no correr riesgos.
En los últimos 50 años, la necesidad de los habitantes en La Paz, provocaron la disminución de áreas verdes, lugares donde hacer crecer vegetación, es difícil.
Las construcciones de viviendas, cada vez están más cerca de ríos (zona sur), de los barrancos o al pie de las montañas. Algo peor, se construyen sin realizar estudios de factibilidad y evitar desgracias a futuro durante la temporadas de lluvias.
REFERENCIAS
Desde hace décadas y ante la falta de espacio, las construcciones comenzaron a ganar en altura, empezó a llenarse de edificaciones con la construcción departamentos en la Zona Central, Miraflores, San Jorge, en la laderas y luego en la Zona Sur y en la misma dirección va el barrio de San Pedro, seguramente en la mayoría de los casos con autorizaciones legales, porque también existen autorizaciones ilegales.
Pero el asunto no marcha por esos documentos, sino por el criterio del habitante que primero construye donde sea, como sea, con quien sea y el material que sea y luego ven la legalidad, porque se cree que “una vez construido a ver quién se anima destruir el inmueble” y mejor si está en la punta del cerro, porque ahí destruir es peligroso, por la pendiente.
Terrenos que se venden entre loteadores legales e ilegales, usted dirá y ¿cómo es esto? Muy fácil, los loteadores legales, son los que tienen contacto con autoridades que manejan estos espacios, juntas de vecinos para legalizar sus ilegalidades y los ilegales son los que avasallan o se apropian de los espacios verdes o caso contrario algún área de equipamiento y ayudados por malos abogados logran usurpar terrenos.
Pero hay de los otros, que adquieren terrenos colectivos y por lo general son abogados que legalizan lo ilegal, como el caso de compras colectivas que no pueden pagar a los bancos préstamos. En cualquiera de estos casos, se apropian de lo ajeno y estafan a otros, pero será tema de otro análisis.
Volviendo a las construcciones de peligro (clandestinas), hasta la fecha no se tiene conocimiento de que se realicen en las obras verificaciones ni ensayos de materiales, ni estudios de fundaciones, ni los más elementales cálculos estructurales. No en todos los casos.
Estas estructuras responden al conocimiento empírico de sus constructores, por lo general albañiles, bajo el argumento de ahorrar la economía sobre la seguridad, al final denominadas construcciones clandestinas.
El riesgo de daño para personas y bienes puede ser muy grande, en particular, porque se construye sobre terrenos de mala calidad y escasa resistencia que, además, no están bien drenados, ni cuentan con sistemas sanitarios.
Las construcciones las realizan albañiles que durante los días de semana trabajan en las obras formales. Construyen, según se conoce, por usos y costumbres, pues se cree que las obras están certificadas porque las hacen personas que trabajan en las construcciones formales.
Contrariamente, en algunos lugares no se pueden urbanizar, por el peligro de su ubicación y porque se trata de terrenos en erosión, como el casos de Callapa o la Cervecería, pese a esa situación, volvieron a construir, luego del desastre de hace pocos años y ¿cómo se entiende esto?
LEY DE USO DE SUELOS
La Ley de Uso de Suelos (LUSU-2012) en el ámbito urbano de la ciudad de La Paz hace énfasis en las medidas de prevención ante posibles riesgos, como las limitaciones de altura en zonas de riesgo y la imposición de parámetros que mejoren la resistencia de las construcciones ante contingencias, como sismos o incendios y otros.
La Ley de Uso de Suelo Urbano fue aprobada junto a 24 ordenanzas que contienen medidas específicas para los 21 distritos y para tres macrozonas: Bella Vista, Llojeta y el Parque Urbano Central.
Por ejemplo, está prohibida la construcción de edificios y de sótanos, con el fin de evitar el debilitamiento del terreno. También tiene incorporados el plano de amenazas y geológico, como información ligada al tema de riesgos. Además no son iguales los parámetros de construcción en la zona Máx Paredes, comercial, que Bajo Següencoma, con sus espacios deportivos.
LISTA DE RIESGO
Un informe determina que La zona de Callapa (afectada por el megadeslizamiento de febrero de 2011) su valor es cero, la constructibilidad también cero”, por cuanto no se tuvo que edificar nada, pero lo hicieron y casos como estos hay varios en la ciudad y municipios aledaños.
En ese sentido la lista de lugares de riesgo continua con la Ciudadela Stronguista Norte, 23 de Marzo, Achumani, las Carmelitas, Codavisa; Flor de Irpavi, Los Lirios - Pedregal, las calles 25 a la 28 y 32 a la 35 de Cota Cota, Santa Fe de Kesini, Calle 23 de Bella Vista - Ventilla, 24 de Junio - Següencoma Alto, calle 29 Las Lomas - Achumani y calle 20 de Bella Vista, en el macrodistrito Sur.
En el macrodistrito San Antonio, las zonas San Simón; San José; Santa Catalina, el río Irpavi margen derecho - izquierdo aguas arriba, Villa San Antonio, Villa Armonía-IV Centenario, Octavio Campero, San Isidro Alto, Ladera Este - Valle de las Flores - Cervecería - Metropolitana - Bajo Salomé, Kupini - Plaqueta, Juan Sin Miedo - Tejajahuira y Valle Hermoso - Villa Copacabana.
En el macrodistrito Cotahuma, las zonas de riesgo identificadas en el mapa son: Playa Verde - Adela Zamudio, Francisco Bedregal - Cancha Fígaro, Alpacoma - Llojeta, final Armaza, Cotahuma - Julio Téllez y Relleno Sanitario - Kantutani.
En el macrodistrito Periférica están las zonas Limanipata, Plaza Litoral y Agua de la Vida.
En el macrodistrito Mallasa las zonas de riesgo son Relleno Sanitario - Mallasa, márgenes río Achocalla y márgenes del río La Paz. Y en el macrodistrito Centro, la zona de riesgo elevado es Santa Bárbara, de acuerdo con el mapa elaborado por la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR) de la comuna paceña. El estudio detalla, además, las zonas de riesgo moderado y bajo riesgo.
En base a esa información, el USPA, establece alturas máximas para las construcciones.
Ahora existen zonas en las que no se debe construir y tienen un patrón de asentamiento cero. Hay varias construcciones en las zonas de mayor vulnerabilidad, por lo que se requiere de una mayor acción preventiva.
El actual USPA determina de manera obligatoria que el propietario realice un estudio geológico de tierra para aprobar el proyecto de construcción, y es lo que menos se hace.
Si en la ciudad de La Paz existen estos problemas, en los municipios aledaños se realizan autorizaciones a diestra y siniestra y se construyen en cualquier terreno como en Mecapaca y Palca.
Según las últimas estadísticas, cerca del 75 por ciento del territorio de la ciudad de La Paz es inestable.
También es cierto que cada vez es más difícil conseguir terrenos donde construir por el gran número de personas que viven en la ciudad Maravillosa y sus posibilidades de expansión van por tres opciones: hacia el norte, en dirección a la Cordillera, por Río Abajo (zona sur), donde desde hace años duerme el sueño de los justos la carretera Cochabamba-La Paz e incluso los puentes se encuentran en franco deterioro.
Caso contrario los paceños se extenderán hacia el Altiplano, sin embargo, esta situación no frenan las construcciones improvisadas en terrenos peligrosos y cada vez los cerros son cercenados como en el sector de Llojeta, Mallasa, Vino Tinto, Plan Autopista, la misma zona sur y otros.
En las laderas desaparecen los pocos eucaliptos que quedan en la ciudad y aparecen casas de pisos, sin tomar en cuenta del peligro que podrían confrontar en cualquier lluvia, que por lo general provocan riesgo de un derrumbe o un deslave, aunque se tomen algunas medidas de prevención, pero ante la naturaleza sería mejor no correr riesgos.
En los últimos 50 años, la necesidad de los habitantes en La Paz, provocaron la disminución de áreas verdes, lugares donde hacer crecer vegetación, es difícil.
Las construcciones de viviendas, cada vez están más cerca de ríos (zona sur), de los barrancos o al pie de las montañas. Algo peor, se construyen sin realizar estudios de factibilidad y evitar desgracias a futuro durante la temporadas de lluvias.
REFERENCIAS
Desde hace décadas y ante la falta de espacio, las construcciones comenzaron a ganar en altura, empezó a llenarse de edificaciones con la construcción departamentos en la Zona Central, Miraflores, San Jorge, en la laderas y luego en la Zona Sur y en la misma dirección va el barrio de San Pedro, seguramente en la mayoría de los casos con autorizaciones legales, porque también existen autorizaciones ilegales.
Pero el asunto no marcha por esos documentos, sino por el criterio del habitante que primero construye donde sea, como sea, con quien sea y el material que sea y luego ven la legalidad, porque se cree que “una vez construido a ver quién se anima destruir el inmueble” y mejor si está en la punta del cerro, porque ahí destruir es peligroso, por la pendiente.
Terrenos que se venden entre loteadores legales e ilegales, usted dirá y ¿cómo es esto? Muy fácil, los loteadores legales, son los que tienen contacto con autoridades que manejan estos espacios, juntas de vecinos para legalizar sus ilegalidades y los ilegales son los que avasallan o se apropian de los espacios verdes o caso contrario algún área de equipamiento y ayudados por malos abogados logran usurpar terrenos.
Pero hay de los otros, que adquieren terrenos colectivos y por lo general son abogados que legalizan lo ilegal, como el caso de compras colectivas que no pueden pagar a los bancos préstamos. En cualquiera de estos casos, se apropian de lo ajeno y estafan a otros, pero será tema de otro análisis.
Volviendo a las construcciones de peligro (clandestinas), hasta la fecha no se tiene conocimiento de que se realicen en las obras verificaciones ni ensayos de materiales, ni estudios de fundaciones, ni los más elementales cálculos estructurales. No en todos los casos.
Estas estructuras responden al conocimiento empírico de sus constructores, por lo general albañiles, bajo el argumento de ahorrar la economía sobre la seguridad, al final denominadas construcciones clandestinas.
El riesgo de daño para personas y bienes puede ser muy grande, en particular, porque se construye sobre terrenos de mala calidad y escasa resistencia que, además, no están bien drenados, ni cuentan con sistemas sanitarios.
Las construcciones las realizan albañiles que durante los días de semana trabajan en las obras formales. Construyen, según se conoce, por usos y costumbres, pues se cree que las obras están certificadas porque las hacen personas que trabajan en las construcciones formales.
Contrariamente, en algunos lugares no se pueden urbanizar, por el peligro de su ubicación y porque se trata de terrenos en erosión, como el casos de Callapa o la Cervecería, pese a esa situación, volvieron a construir, luego del desastre de hace pocos años y ¿cómo se entiende esto?
LEY DE USO DE SUELOS
La Ley de Uso de Suelos (LUSU-2012) en el ámbito urbano de la ciudad de La Paz hace énfasis en las medidas de prevención ante posibles riesgos, como las limitaciones de altura en zonas de riesgo y la imposición de parámetros que mejoren la resistencia de las construcciones ante contingencias, como sismos o incendios y otros.
La Ley de Uso de Suelo Urbano fue aprobada junto a 24 ordenanzas que contienen medidas específicas para los 21 distritos y para tres macrozonas: Bella Vista, Llojeta y el Parque Urbano Central.
Por ejemplo, está prohibida la construcción de edificios y de sótanos, con el fin de evitar el debilitamiento del terreno. También tiene incorporados el plano de amenazas y geológico, como información ligada al tema de riesgos. Además no son iguales los parámetros de construcción en la zona Máx Paredes, comercial, que Bajo Següencoma, con sus espacios deportivos.
LISTA DE RIESGO
Un informe determina que La zona de Callapa (afectada por el megadeslizamiento de febrero de 2011) su valor es cero, la constructibilidad también cero”, por cuanto no se tuvo que edificar nada, pero lo hicieron y casos como estos hay varios en la ciudad y municipios aledaños.
En ese sentido la lista de lugares de riesgo continua con la Ciudadela Stronguista Norte, 23 de Marzo, Achumani, las Carmelitas, Codavisa; Flor de Irpavi, Los Lirios - Pedregal, las calles 25 a la 28 y 32 a la 35 de Cota Cota, Santa Fe de Kesini, Calle 23 de Bella Vista - Ventilla, 24 de Junio - Següencoma Alto, calle 29 Las Lomas - Achumani y calle 20 de Bella Vista, en el macrodistrito Sur.
En el macrodistrito San Antonio, las zonas San Simón; San José; Santa Catalina, el río Irpavi margen derecho - izquierdo aguas arriba, Villa San Antonio, Villa Armonía-IV Centenario, Octavio Campero, San Isidro Alto, Ladera Este - Valle de las Flores - Cervecería - Metropolitana - Bajo Salomé, Kupini - Plaqueta, Juan Sin Miedo - Tejajahuira y Valle Hermoso - Villa Copacabana.
En el macrodistrito Cotahuma, las zonas de riesgo identificadas en el mapa son: Playa Verde - Adela Zamudio, Francisco Bedregal - Cancha Fígaro, Alpacoma - Llojeta, final Armaza, Cotahuma - Julio Téllez y Relleno Sanitario - Kantutani.
En el macrodistrito Periférica están las zonas Limanipata, Plaza Litoral y Agua de la Vida.
En el macrodistrito Mallasa las zonas de riesgo son Relleno Sanitario - Mallasa, márgenes río Achocalla y márgenes del río La Paz. Y en el macrodistrito Centro, la zona de riesgo elevado es Santa Bárbara, de acuerdo con el mapa elaborado por la Dirección Especial de Gestión Integral de Riesgos (DEGIR) de la comuna paceña. El estudio detalla, además, las zonas de riesgo moderado y bajo riesgo.
En base a esa información, el USPA, establece alturas máximas para las construcciones.
Ahora existen zonas en las que no se debe construir y tienen un patrón de asentamiento cero. Hay varias construcciones en las zonas de mayor vulnerabilidad, por lo que se requiere de una mayor acción preventiva.
El actual USPA determina de manera obligatoria que el propietario realice un estudio geológico de tierra para aprobar el proyecto de construcción, y es lo que menos se hace.
Si en la ciudad de La Paz existen estos problemas, en los municipios aledaños se realizan autorizaciones a diestra y siniestra y se construyen en cualquier terreno como en Mecapaca y Palca.
Según las últimas estadísticas, cerca del 75 por ciento del territorio de la ciudad de La Paz es inestable.
Albañilería, el oficio de las paradojas: Construyen casas, pero no tienen una
Uno pensaría que quienes construyen, como en el caso de los albañiles tienen casa, sin embargo nada más errado pensar de esa manera y como dice el refrán en “casa del herrero cuchillo de palo” y no es porque quieren, sino, porque no les alcanza lo ganado, además de que sus labores no son nada estables y es una de las razones para no acceder siquiera a créditos bancarios.
Construyen cientos de casas a los largo de su vida, seguramente. Pero la mayoría simplemente puede apreciarlas una vez que terminan la construcción de una casa que no es la suya y la habiten otros…nunca ellos.
Son muy pocos los albañiles que tienen casas, gran parte vive en alquiler o en el mejor de los casos en anticréticos, pues la mayoría no percibe un salario que les permita acceder a un crédito, ni en una instancia gubernamental, mucho menos en una institución bancaria, porque ellos no podrían cubrir esos préstamos, les dicen, cuando intentan hacerlo.
Los que tienen alguna vivienda, fueron construidas de manera improvisada, contrariamente erigen buenos cimientos para otros.
Hay que reconocer, que no es el único problema que enfrentan los albañiles: también tienen que lidiar con los jornales inestables que bajan y suben, la falta de seguridad social, la inestabilidad laboral, precarias medidas de seguridad en el trabajo, contratistas que fijan el precios de la mano de obra en las ciudades y con mayor incidencia en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.
"Nos pasamos haciendo casas, pero nosotros no tenemos, las vemos terminadas, nada más; hasta chiste parece, porque no nos alcanza para comprar una. No nos dan crédito y por lo general no accedemos al respaldo económico que nos piden los bancos”, afirma Fermín Choquetarqui, que se dedica durante más de 20 años al badilejo, como afirma.
Agrega "Da coraje que no nos alcance para comprar una casa; de dónde sacamos para la cuota inicial, encima las mensualidades y además nos piden papeleta de pago y estabilidad en el empleo, es algo terrorífico”.
De 95 entrevistados en la ciudad de La Paz, entre maestros y ayudantes; nueve de cada 10 albañiles no tienen seguridad social y menos prestaciones. Suma que sólo 23 por ciento cuenta con contrato escrito, poco más de las tres cuartas partes son contratados en forma verbal, lo cual, no sólo los hace más vulnerables en el respeto a sus derechos laborales, sino que también pone en evidencia la "poca estabilidad" laboral del gremio.
Trabajan más de ocho horas por día y perciben los maestros entre 180-200 bolivianos, promedio por jornada, mientras que los ayudantes 110-120 bolivianos, contramaestros 150, en el momento se incluye alimentación y transporte.
Muchos de los que trabajan de manera independiente o forman un grupo que se contrata en construcción, perciben mayores recursos, ligado a su especialización y la experiencia que hayan desarrollado. También depende de la disponibilidad financiera de la constructora o empresa que los contrate.
CATEGORÍAS Y SALARIOS
Un pago mayor, depende de la experiencia y la mano de obra fina que tenga el albañil, no es lo mismo ser ayudante que maestro, afirma Leonardo V. Vargas, que acotó “Soy medio maestro y sé hacer desde encofrados hasta acabados, y gano 180 bolivianos día, en el mejor de los casos, pero la jornada es más de nueve horas y “hay que meterle pues”, una hora de comida de lunes a viernes y los sábados hasta medio día y de vez en cuando los fines de semana, cuando se apuran las obras.
Un maestro por lo general se rodea de un grupo de trabajadores. "Aquí el maestro tiene gente que lo ha seguido por años, trabajamos por grupo, el maestro trae contratos y él nunca nos ha dejado sin trabajo", aseguró Alfredo Quenta, bachiller y admite que de nada sirve el estudio para ser albañil. “La gente piensa que somos ignorantes y nos ven como gente despreciable, es por el trabajo que realizamos”.
De los 95 albañiles sólo 45 terminaron la primaria, 18 la secundaria, el resto no tienen estudios o lo dejaron en el camino, muy pocos llegan a la universidad.
LAS HORAS EXTRAS
En cuanto al pago de horas extraordinarias, las encuestas revelan que en ocasiones los contratistas, empresas o encargado de obra, les ofrecen los pagos, pero no ocurre tal, sobre todo cuando no hay contrato escrito. "A veces te hacen laburar y anuncian que te pagan las horas extras y solo quedan en promesas caso contrario te pagan con sobras de materiales”, sostiene Carlos F. Romano, ayudante general de albañil y tiene 26 años y percibe al día 120 bolivianos y trabaja en la zona sur en una empresa muy conocida.
Hace la mezcla, contra el tiempo, como él hay muchos e inclusive bastante más jóvenes. Las estimaciones son que 20 de cada 100 trabajadores de esta rama tienen arriba de los 18 años.
Pero en general el problema no es la escasa edad de los trabajadores, sino todo lo contrario, la inestabilidad de la “pega” como afirma Gerardo que vino de Oruro para tratar de ganar un poco más “se va en la comida, porque los albañiles debemos comer bien, sino nos enfermamos y no generamos dinero para la casa, día parado es día sin paga, nuestro cuerpo es la herramienta. Entonces tratamos de comer harto, ¿se dio cuenta? que siempre estamos de hambre, es por el trabajo pesado y hay que cuidarse de los accidentes, porque igual no te pagan si te llevan al hospital y menos te reconocen los medicamentos, son pocos contratistas que te dan. Los constructores grandes, por eso hacen contratos para evitar las cargas sociales”.
Construyen cientos de casas a los largo de su vida, seguramente. Pero la mayoría simplemente puede apreciarlas una vez que terminan la construcción de una casa que no es la suya y la habiten otros…nunca ellos.
Son muy pocos los albañiles que tienen casas, gran parte vive en alquiler o en el mejor de los casos en anticréticos, pues la mayoría no percibe un salario que les permita acceder a un crédito, ni en una instancia gubernamental, mucho menos en una institución bancaria, porque ellos no podrían cubrir esos préstamos, les dicen, cuando intentan hacerlo.
Los que tienen alguna vivienda, fueron construidas de manera improvisada, contrariamente erigen buenos cimientos para otros.
Hay que reconocer, que no es el único problema que enfrentan los albañiles: también tienen que lidiar con los jornales inestables que bajan y suben, la falta de seguridad social, la inestabilidad laboral, precarias medidas de seguridad en el trabajo, contratistas que fijan el precios de la mano de obra en las ciudades y con mayor incidencia en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.
"Nos pasamos haciendo casas, pero nosotros no tenemos, las vemos terminadas, nada más; hasta chiste parece, porque no nos alcanza para comprar una. No nos dan crédito y por lo general no accedemos al respaldo económico que nos piden los bancos”, afirma Fermín Choquetarqui, que se dedica durante más de 20 años al badilejo, como afirma.
Agrega "Da coraje que no nos alcance para comprar una casa; de dónde sacamos para la cuota inicial, encima las mensualidades y además nos piden papeleta de pago y estabilidad en el empleo, es algo terrorífico”.
De 95 entrevistados en la ciudad de La Paz, entre maestros y ayudantes; nueve de cada 10 albañiles no tienen seguridad social y menos prestaciones. Suma que sólo 23 por ciento cuenta con contrato escrito, poco más de las tres cuartas partes son contratados en forma verbal, lo cual, no sólo los hace más vulnerables en el respeto a sus derechos laborales, sino que también pone en evidencia la "poca estabilidad" laboral del gremio.
Trabajan más de ocho horas por día y perciben los maestros entre 180-200 bolivianos, promedio por jornada, mientras que los ayudantes 110-120 bolivianos, contramaestros 150, en el momento se incluye alimentación y transporte.
Muchos de los que trabajan de manera independiente o forman un grupo que se contrata en construcción, perciben mayores recursos, ligado a su especialización y la experiencia que hayan desarrollado. También depende de la disponibilidad financiera de la constructora o empresa que los contrate.
CATEGORÍAS Y SALARIOS
Un pago mayor, depende de la experiencia y la mano de obra fina que tenga el albañil, no es lo mismo ser ayudante que maestro, afirma Leonardo V. Vargas, que acotó “Soy medio maestro y sé hacer desde encofrados hasta acabados, y gano 180 bolivianos día, en el mejor de los casos, pero la jornada es más de nueve horas y “hay que meterle pues”, una hora de comida de lunes a viernes y los sábados hasta medio día y de vez en cuando los fines de semana, cuando se apuran las obras.
Un maestro por lo general se rodea de un grupo de trabajadores. "Aquí el maestro tiene gente que lo ha seguido por años, trabajamos por grupo, el maestro trae contratos y él nunca nos ha dejado sin trabajo", aseguró Alfredo Quenta, bachiller y admite que de nada sirve el estudio para ser albañil. “La gente piensa que somos ignorantes y nos ven como gente despreciable, es por el trabajo que realizamos”.
De los 95 albañiles sólo 45 terminaron la primaria, 18 la secundaria, el resto no tienen estudios o lo dejaron en el camino, muy pocos llegan a la universidad.
LAS HORAS EXTRAS
En cuanto al pago de horas extraordinarias, las encuestas revelan que en ocasiones los contratistas, empresas o encargado de obra, les ofrecen los pagos, pero no ocurre tal, sobre todo cuando no hay contrato escrito. "A veces te hacen laburar y anuncian que te pagan las horas extras y solo quedan en promesas caso contrario te pagan con sobras de materiales”, sostiene Carlos F. Romano, ayudante general de albañil y tiene 26 años y percibe al día 120 bolivianos y trabaja en la zona sur en una empresa muy conocida.
Hace la mezcla, contra el tiempo, como él hay muchos e inclusive bastante más jóvenes. Las estimaciones son que 20 de cada 100 trabajadores de esta rama tienen arriba de los 18 años.
Pero en general el problema no es la escasa edad de los trabajadores, sino todo lo contrario, la inestabilidad de la “pega” como afirma Gerardo que vino de Oruro para tratar de ganar un poco más “se va en la comida, porque los albañiles debemos comer bien, sino nos enfermamos y no generamos dinero para la casa, día parado es día sin paga, nuestro cuerpo es la herramienta. Entonces tratamos de comer harto, ¿se dio cuenta? que siempre estamos de hambre, es por el trabajo pesado y hay que cuidarse de los accidentes, porque igual no te pagan si te llevan al hospital y menos te reconocen los medicamentos, son pocos contratistas que te dan. Los constructores grandes, por eso hacen contratos para evitar las cargas sociales”.
01 noviembre 2016
Cochabamba El sector constructor tiene 9 problemas que frenan su actividad
La competencia, las exigencias en las licitaciones de proyectos, el incumplimiento en el pago de planillas, las presiones en los contratos, las multas, las garantías y costos para las empresas, la resolución de contratos y ejecución de boletas, los impuestos y la mayor carga social son los problemas que frenan la actividad de los constructores en Cochabamba.
El presidente de la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), Antonio Siles, expresa que, por diferentes motivos, el 60 por ciento (72 de 120) de las empresas afiliadas a la Cámara “debe estar sin trabajar en este momento”. Estos conflictos están referidos, sobre todo, a los proyectos de inversión pública.
Las licitaciones son lanzadas por las alcaldías, la Gobernación e instituciones descentralizadas como el Fondo Nacional de Inversión productiva y Social (FPS) y la Entidad Ejecutora de Medio Ambiente y Agua (Emagua).
Siles aclara que no es un tema generalizado, pero prefiere mantener en reserva cuáles son las instituciones con las que tienen mayores problemas. La mayoría de los conflictos se agudizaron desde 2015.
1. COMPETENCIA Siles recuerda que desde 2006, la normativa vigente permite que las empresas, aunque no estén afiliadas en Cadeco, que cuentan con el registro en Fundempresa y tienen un NIT se adjudiquen proyectos de hasta ocho millones de bolivianos, rango en el que se encuentra “el 90 por ciento de los procesos de licitación”, que se conocen a través del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).
Antes, las microempresas solo podían acceder a obras de hasta unos 600 mil bolivianos. Para trabajos más grandes era necesario el registro en Cadeco y en el Viceministerio de Transportes. “Son empresas que bajan el precio referencial hasta en un 20 por ciento , que ya es mínimo. Si uno disminuye aún más, pone en riesgo la calidad de las obras. Por la competencia que hay, las empresas tienen personal y no pueden entrar a esos procesos”.
El gerente de Cadeco, Marcelo Vargas, expone que hay empresas pequeñas que también cierran, por proyectos inadecuados, falta de pago e inexperiencia.
2. LICITACIÓN Las reglas establecidas en el Decreto Supremo 181 de Normas Básicas del Sistema de Administración de Bienes y Servicios también afectan, desde hace unos ocho años. Siles asegura que “se ha cargado sobre las empresas todo el peso de los proyectos mal elaborados”.
A interpretación de la Cámara se incluyó en los contratos cláusulas que establecen que el constructor revise el proyecto. Es decir que, en lugar de recibirlo y solo revisar planos estructurales, fundaciones y que no falten documentos, entre otros, la constructora también debe verificar el diseño, mientras los tiempos de ejecución corren, y la mano de obra y equipos están parados por un proyecto mal diseñado. “Esos meses de daño económico no los reconoce nadie”.
3. PLANILLAS En 2015, aumentó el problema por la falta de pago de las planillas a tiempo.
Siles sostiene que las obras licitadas en abril de 2016 comenzaron a trabajarse recién en septiembre. “El constructor ha tenido que mantener garantías y gastos fuera de su presupuesto”.
4. PRESIÓN El Presidente de la Cámara lamenta que, aunque no les paguen las planillas a tiempo, deben cumplir con las condiciones de los contratos. “Puede haber doble castigo. No te pagan y, además, estás en riesgo de que te ejecuten tus boletas”.
Acota que una empresa puede resolver contrato después de 90 días. Y, por ejemplo, si una obra se ejecuta en seis meses y la constructora no recibía pagos, pero los mismos se dan en los tres meses estará obligada a concluir el trabajo aunque el pago hasta terminar el proyecto sea incierto. De no terminarlo son pasibles a sanciones.
5. MULTAS Antes había cláusulas que protegían a las empresas. La falta de pagos o un mal proyecto permitía paralizar las obras. Ahora no. Los Documentos Base de Contratación (DBC) incluyen fórmulas para aplicar multas, por incumplir ítemes, como vaciados de loza o trabajos menores para terminar una obra, como señalización, que incluso puede generar multas “desproporcionales” equivalentes a la mitad del monto del contrato.
“Por eso, muchos empresarios prefieren utilizar sus garantías en pequeñas inversiones antes de darlas al Estado”.
6. GARANTÍAS Y COSTOS Siles informa que, además de las boletas de garantía, se crea un costo por mantenimiento de línea de crédito. “Lo use o no, por tener la línea de crédito ya es deudor”.
Añade que existen diferentes tasas, que inciden en los costos de funcionamiento de una empresa. “Cada vez están apretando más al sector”.
7. SIN DIRIMIDOR Según el dirigente de los constructores, el Estado cobra boletas de garantía “así haya incumplido la institución pública, porque ese documento se ha convertido en un cheque”.
Recuerda que, antes, para cobrar una boleta se debía demostrar y había un juez que decía si se podía hacer efectivo o no.
El Gerente de Cadeco explica que el único mecanismo de resolución de contrato es la vía coactiva fiscal. “Es un trámite para que el Estado o las instancias públicas puedan hacer efectivo el cobro a las constructoras”.
Añade que, acudiendo a la justicia ordinaria, “es complicado hacer juicios al Estado”.
8. IMPUESTOS El Presidente de Cadeco sostiene que hay “un rosario” de exigencias de Impuestos Internos cuando una factura, que garantiza una transacción, está observada. Debe haber justificación de compra, “En ninguna provincia aceptan cheques, solo en las ciudades del eje”.
El constructor debe exponer, en algunos casos, las solicitudes escritas de compra, ingreso a almacenes, salida de almacenes y “hasta fotos de dónde ha colocado el material”.
9. CARGA SOCIAL En su momento, el doble aguinaldo, que se instituyó en 2013, afectó. Los constructores expresan que existen otras responsabilidades, que por derecho les corresponde a los trabajadores, pero que no son consideradas en los costos referenciales, por lo que las constructoras deben adecuar sus presupuestos para cumplir.
Prevén que se aplique un decreto supremo referido a seguridad industrial, que aseguran que es justo pero, también incidirá en sus inversiones.
“Una empresa mediana antes tenía 10 empleados, fuera de lo que son choferes, operadores y eventuales, pero, ahora, se han achicado bastante”.
Datos
Responsabilidades
Para Cadeco no está entre sus responsabilidades la revisión del diseño de un proyecto. Su obligación es “construir”, el consultor debe hacer los proyectos, el supervisor revisarlos y validarlos. Luego, el contratante es quien lanza las licitaciones.
Sin conciliación
Según los constructores, antes existía la cláusula de conciliación y arbitraje para diferencias entre contratante y contratista. Pero, ahora, es el coactivo fiscal, que está referido a resolver casos en los que hay un daño económico al Estado, que es evaluable en dinero.
Inversión pública bajó 30 por ciento , prevén mejoras con planes de vivienda
El gerente de la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), Marcelo Vargas, informó que la inversión pública en construcciones, referida a la Gobernación, alcaldías e instituciones descentralizadas nacionales, en Cochabamba bajó en un 30 por ciento “porque los ingresos se han reducido”.
Por ejemplo, conforme al Plan Operativo Anual (POA) 2017 de la Gobernación, el presupuesto inicial es de 972 millones de bolivianos. Hay 58 millones (15 por ciento ) menos que el anterior año, solo en los recursos para obras de infraestructura.
La inversión pública está relacionada a la construcción de unidades educativas, caminos, sistemas de agua potable, riego, hospitales y otros.
Se prevé que la situación mejore con la ejecución de los planes de vivienda.
Vargas sostiene que a fin de año suele reactivarse la inversión de las entidades públicas. Además, desde hace dos años, el Gobierno impulsa la edificación de obras en altura, como los edificios de la Villa Deportiva Suramericana que licita la Agencia Estatal de Vivienda para la zona de La Tamborada. Destaca los proyectos de este tipo que el Gobierno prioriza en las provincias. “Eso tiene efectos positivos para el sector”.
Cuando existen caídas en el sector constructor, el tema repercute en los encargados de venta de materiales y la mano de obra. Lo que significa menos fuentes de empleo y menor flujo económico.
LO PRIVADO Se desconoce la incidencia de las edificaciones en las provincias, porque no existen estadísticas. Sin embargo, en la ciudad de Cochabamba, en comparación a la anterior gestión, la construcción, en lo referido a los proyectos privados, bajó en un 15 por ciento .
En 2015, la Alcaldía de Cochabamba aprobó 197.788 metros cuadrados para construir y este año se estima que son algo más de 168 mil metros.
Vargas recuerda que el año con mayor cantidad de permisos aprobados fue el 2011, con 930 mil metros cuadrados. “Es decir que se han ido ejecutando en 2012, cuando se dio el pico. De ahí ha empezado a desacelerar”.
Los no afiliados también tienen dificultades
El propietario de una constructora unipersonal no afiliada a la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), que prefiere mantener su nombre en reserva, ejecuta obras, entre ellas, tinglados, graderías, canchas deportivas y postas de salud, que se licitan en diferentes municipios, como Tolata, Arbieto, Santiváñez y otros en el Trópico.
Reconoce que en las etapas de licitación y ejecución de las obras encuentra dificultades por los requisitos que se exigen. Agrega las demoras en los pagos por parte de las entidades públicas. Los problemas que enfrenta son comunes en relación a los afiliados en la Cámara.
Respecto a la revisión de diseños, expresa que como constructor, ahora, también le corresponde. “A veces, incluso se debe hacer un balance y revisar volúmenes y precios de los ítemes”.
El pago de planillas depende del tipo de proyecto. Este empresario manifiesta que lo más complejo es el pago de las obras concurrentes, es decir, los que se ejecutan con recursos de Alcaldía y Gobernación, o de Alcaldía y Gobierno central.
“Por la burocracia que existen en estas entidades tardan mucho en desembolsar el dinero. Alguna vez tardaron en pagarme hasta cuatro a cinco meses después de concluir los trabajos”.
Recuerda que concluyó una obra cuyo plazo era de 120 días (cuatro meses) y, desde entonces, van casi cinco meses esperando los desembolsos. “La obra ya se ha inaugurado por parte de las autoridades, pero hasta ahora no me pagan”.
Para adjudicarse trabajos de las instituciones públicas requiere del registro de Fundempresa (la concesionaria del Registro de Comercio de Bolivia),Número de Identificación Tributaria (NIT), boletas de garantía, cronogramas de actividades, formularios y “experiencia”. El constructor dice que la experiencia está referida al tipo de obras realizadas antes. “En algunas licitaciones te piden hasta un monto de 3 millones y esto se argumenta, por ejemplo, con 10 obras de 300 mil bolivianos”. Él nunca fue multado. Sin embargo, sostiene que alguna vez pidió ampliación de plazos argumentando que la época de lluvias impidió que su trabajo avance. Lo hizo para evitar las multas.
La cancelación de la quinta parte del proyecto debe servir, a veces, hasta terminar la obra. “Del 100 por ciento del proyecto, nos desembolsan el 20 por ciento luego de tres meses. Hay que tener dinero para terminar el proyecto porque el 20 por ciento no alcanza”.
Respecto a la competencia a la que hace referencia Cadeco, por los costos bajos de las microempresas, el constructor manifiesta que tampoco es de mucho beneficio para ellos. “Cuando bajas demasiado, más del 15 por ciento , estás obligado a presentar otra boleta, porque las alcaldías ya dudan de que puedas cubrir el presupuesto”.
El presidente de la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), Antonio Siles, expresa que, por diferentes motivos, el 60 por ciento (72 de 120) de las empresas afiliadas a la Cámara “debe estar sin trabajar en este momento”. Estos conflictos están referidos, sobre todo, a los proyectos de inversión pública.
Las licitaciones son lanzadas por las alcaldías, la Gobernación e instituciones descentralizadas como el Fondo Nacional de Inversión productiva y Social (FPS) y la Entidad Ejecutora de Medio Ambiente y Agua (Emagua).
Siles aclara que no es un tema generalizado, pero prefiere mantener en reserva cuáles son las instituciones con las que tienen mayores problemas. La mayoría de los conflictos se agudizaron desde 2015.
1. COMPETENCIA Siles recuerda que desde 2006, la normativa vigente permite que las empresas, aunque no estén afiliadas en Cadeco, que cuentan con el registro en Fundempresa y tienen un NIT se adjudiquen proyectos de hasta ocho millones de bolivianos, rango en el que se encuentra “el 90 por ciento de los procesos de licitación”, que se conocen a través del Sistema de Contrataciones Estatales (Sicoes).
Antes, las microempresas solo podían acceder a obras de hasta unos 600 mil bolivianos. Para trabajos más grandes era necesario el registro en Cadeco y en el Viceministerio de Transportes. “Son empresas que bajan el precio referencial hasta en un 20 por ciento , que ya es mínimo. Si uno disminuye aún más, pone en riesgo la calidad de las obras. Por la competencia que hay, las empresas tienen personal y no pueden entrar a esos procesos”.
El gerente de Cadeco, Marcelo Vargas, expone que hay empresas pequeñas que también cierran, por proyectos inadecuados, falta de pago e inexperiencia.
2. LICITACIÓN Las reglas establecidas en el Decreto Supremo 181 de Normas Básicas del Sistema de Administración de Bienes y Servicios también afectan, desde hace unos ocho años. Siles asegura que “se ha cargado sobre las empresas todo el peso de los proyectos mal elaborados”.
A interpretación de la Cámara se incluyó en los contratos cláusulas que establecen que el constructor revise el proyecto. Es decir que, en lugar de recibirlo y solo revisar planos estructurales, fundaciones y que no falten documentos, entre otros, la constructora también debe verificar el diseño, mientras los tiempos de ejecución corren, y la mano de obra y equipos están parados por un proyecto mal diseñado. “Esos meses de daño económico no los reconoce nadie”.
3. PLANILLAS En 2015, aumentó el problema por la falta de pago de las planillas a tiempo.
Siles sostiene que las obras licitadas en abril de 2016 comenzaron a trabajarse recién en septiembre. “El constructor ha tenido que mantener garantías y gastos fuera de su presupuesto”.
4. PRESIÓN El Presidente de la Cámara lamenta que, aunque no les paguen las planillas a tiempo, deben cumplir con las condiciones de los contratos. “Puede haber doble castigo. No te pagan y, además, estás en riesgo de que te ejecuten tus boletas”.
Acota que una empresa puede resolver contrato después de 90 días. Y, por ejemplo, si una obra se ejecuta en seis meses y la constructora no recibía pagos, pero los mismos se dan en los tres meses estará obligada a concluir el trabajo aunque el pago hasta terminar el proyecto sea incierto. De no terminarlo son pasibles a sanciones.
5. MULTAS Antes había cláusulas que protegían a las empresas. La falta de pagos o un mal proyecto permitía paralizar las obras. Ahora no. Los Documentos Base de Contratación (DBC) incluyen fórmulas para aplicar multas, por incumplir ítemes, como vaciados de loza o trabajos menores para terminar una obra, como señalización, que incluso puede generar multas “desproporcionales” equivalentes a la mitad del monto del contrato.
“Por eso, muchos empresarios prefieren utilizar sus garantías en pequeñas inversiones antes de darlas al Estado”.
6. GARANTÍAS Y COSTOS Siles informa que, además de las boletas de garantía, se crea un costo por mantenimiento de línea de crédito. “Lo use o no, por tener la línea de crédito ya es deudor”.
Añade que existen diferentes tasas, que inciden en los costos de funcionamiento de una empresa. “Cada vez están apretando más al sector”.
7. SIN DIRIMIDOR Según el dirigente de los constructores, el Estado cobra boletas de garantía “así haya incumplido la institución pública, porque ese documento se ha convertido en un cheque”.
Recuerda que, antes, para cobrar una boleta se debía demostrar y había un juez que decía si se podía hacer efectivo o no.
El Gerente de Cadeco explica que el único mecanismo de resolución de contrato es la vía coactiva fiscal. “Es un trámite para que el Estado o las instancias públicas puedan hacer efectivo el cobro a las constructoras”.
Añade que, acudiendo a la justicia ordinaria, “es complicado hacer juicios al Estado”.
8. IMPUESTOS El Presidente de Cadeco sostiene que hay “un rosario” de exigencias de Impuestos Internos cuando una factura, que garantiza una transacción, está observada. Debe haber justificación de compra, “En ninguna provincia aceptan cheques, solo en las ciudades del eje”.
El constructor debe exponer, en algunos casos, las solicitudes escritas de compra, ingreso a almacenes, salida de almacenes y “hasta fotos de dónde ha colocado el material”.
9. CARGA SOCIAL En su momento, el doble aguinaldo, que se instituyó en 2013, afectó. Los constructores expresan que existen otras responsabilidades, que por derecho les corresponde a los trabajadores, pero que no son consideradas en los costos referenciales, por lo que las constructoras deben adecuar sus presupuestos para cumplir.
Prevén que se aplique un decreto supremo referido a seguridad industrial, que aseguran que es justo pero, también incidirá en sus inversiones.
“Una empresa mediana antes tenía 10 empleados, fuera de lo que son choferes, operadores y eventuales, pero, ahora, se han achicado bastante”.
Datos
Responsabilidades
Para Cadeco no está entre sus responsabilidades la revisión del diseño de un proyecto. Su obligación es “construir”, el consultor debe hacer los proyectos, el supervisor revisarlos y validarlos. Luego, el contratante es quien lanza las licitaciones.
Sin conciliación
Según los constructores, antes existía la cláusula de conciliación y arbitraje para diferencias entre contratante y contratista. Pero, ahora, es el coactivo fiscal, que está referido a resolver casos en los que hay un daño económico al Estado, que es evaluable en dinero.
Inversión pública bajó 30 por ciento , prevén mejoras con planes de vivienda
El gerente de la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), Marcelo Vargas, informó que la inversión pública en construcciones, referida a la Gobernación, alcaldías e instituciones descentralizadas nacionales, en Cochabamba bajó en un 30 por ciento “porque los ingresos se han reducido”.
Por ejemplo, conforme al Plan Operativo Anual (POA) 2017 de la Gobernación, el presupuesto inicial es de 972 millones de bolivianos. Hay 58 millones (15 por ciento ) menos que el anterior año, solo en los recursos para obras de infraestructura.
La inversión pública está relacionada a la construcción de unidades educativas, caminos, sistemas de agua potable, riego, hospitales y otros.
Se prevé que la situación mejore con la ejecución de los planes de vivienda.
Vargas sostiene que a fin de año suele reactivarse la inversión de las entidades públicas. Además, desde hace dos años, el Gobierno impulsa la edificación de obras en altura, como los edificios de la Villa Deportiva Suramericana que licita la Agencia Estatal de Vivienda para la zona de La Tamborada. Destaca los proyectos de este tipo que el Gobierno prioriza en las provincias. “Eso tiene efectos positivos para el sector”.
Cuando existen caídas en el sector constructor, el tema repercute en los encargados de venta de materiales y la mano de obra. Lo que significa menos fuentes de empleo y menor flujo económico.
LO PRIVADO Se desconoce la incidencia de las edificaciones en las provincias, porque no existen estadísticas. Sin embargo, en la ciudad de Cochabamba, en comparación a la anterior gestión, la construcción, en lo referido a los proyectos privados, bajó en un 15 por ciento .
En 2015, la Alcaldía de Cochabamba aprobó 197.788 metros cuadrados para construir y este año se estima que son algo más de 168 mil metros.
Vargas recuerda que el año con mayor cantidad de permisos aprobados fue el 2011, con 930 mil metros cuadrados. “Es decir que se han ido ejecutando en 2012, cuando se dio el pico. De ahí ha empezado a desacelerar”.
Los no afiliados también tienen dificultades
El propietario de una constructora unipersonal no afiliada a la Cámara de la Construcción de Cochabamba (Cadeco), que prefiere mantener su nombre en reserva, ejecuta obras, entre ellas, tinglados, graderías, canchas deportivas y postas de salud, que se licitan en diferentes municipios, como Tolata, Arbieto, Santiváñez y otros en el Trópico.
Reconoce que en las etapas de licitación y ejecución de las obras encuentra dificultades por los requisitos que se exigen. Agrega las demoras en los pagos por parte de las entidades públicas. Los problemas que enfrenta son comunes en relación a los afiliados en la Cámara.
Respecto a la revisión de diseños, expresa que como constructor, ahora, también le corresponde. “A veces, incluso se debe hacer un balance y revisar volúmenes y precios de los ítemes”.
El pago de planillas depende del tipo de proyecto. Este empresario manifiesta que lo más complejo es el pago de las obras concurrentes, es decir, los que se ejecutan con recursos de Alcaldía y Gobernación, o de Alcaldía y Gobierno central.
“Por la burocracia que existen en estas entidades tardan mucho en desembolsar el dinero. Alguna vez tardaron en pagarme hasta cuatro a cinco meses después de concluir los trabajos”.
Recuerda que concluyó una obra cuyo plazo era de 120 días (cuatro meses) y, desde entonces, van casi cinco meses esperando los desembolsos. “La obra ya se ha inaugurado por parte de las autoridades, pero hasta ahora no me pagan”.
Para adjudicarse trabajos de las instituciones públicas requiere del registro de Fundempresa (la concesionaria del Registro de Comercio de Bolivia),Número de Identificación Tributaria (NIT), boletas de garantía, cronogramas de actividades, formularios y “experiencia”. El constructor dice que la experiencia está referida al tipo de obras realizadas antes. “En algunas licitaciones te piden hasta un monto de 3 millones y esto se argumenta, por ejemplo, con 10 obras de 300 mil bolivianos”. Él nunca fue multado. Sin embargo, sostiene que alguna vez pidió ampliación de plazos argumentando que la época de lluvias impidió que su trabajo avance. Lo hizo para evitar las multas.
La cancelación de la quinta parte del proyecto debe servir, a veces, hasta terminar la obra. “Del 100 por ciento del proyecto, nos desembolsan el 20 por ciento luego de tres meses. Hay que tener dinero para terminar el proyecto porque el 20 por ciento no alcanza”.
Respecto a la competencia a la que hace referencia Cadeco, por los costos bajos de las microempresas, el constructor manifiesta que tampoco es de mucho beneficio para ellos. “Cuando bajas demasiado, más del 15 por ciento , estás obligado a presentar otra boleta, porque las alcaldías ya dudan de que puedas cubrir el presupuesto”.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






